Ciencia crítica | Repensar la relación de nuestras instituciones con las problemáticas involucradas. Conversación con Guillermo Folguera


 Cecilia Fernández Lisso, IDEP Salud ATE Argentina

Guillermo Folguera, biólogo y filósofo se desempeña como Investigador Adjunto en el área de Filosofía en CONICET y es Profesor en Historia de la Ciencia en la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales, UBA. Formó parte del Grupo de Reflexión Rural y dirige un equipo de investigación muy heterodoxo que pone el epicentro en el vínculo que hay entre política científica y tecnológica y problemáticas sociales y ambientales, «ahí es donde estamos tratando de entender un poco más y estamos a caballo combinando con grupos de ciencias naturales y de humanidades«

Guillermo participó en la mesa «Las perspectivas de Madre Tierra una sola Salud en la ciencia» que formó parte de la diversidad de enfoques y problemáticas abordadas en el encuentro intercontinental de 16 países propuesto por el IV Congreso Madre Tierra Una Sola Salud realizado a mediados del mes de junio en la ciudad de Rosario, provincia de Santa Fé. Un valioso encuentro que nutrió el amplio campo de análisis sobre las distintas afecciones territoriales asociadas a la salud de las personas y del ambiente por el embate de un modelo productivo que depreda el mundo y acucia a América Latina, donde el mercado de la enfermedad, la comunicación, la resistencia, la biodiversidad, el rol de la ciencia, las instituciones y el Estado deben ser repensados y re_accionados

Si bien la dinámica de los congresos suele ser expositiva también tenía carácter de encuentro, por tanto, es llamativo que no estuvo contemplada la circulación de la palabra; por falta de tiempo se pedía a los asistentes que enviaran sus inquietudes por mail. Una verdadera pena que, siendo tan trabajoso encontrarnos en contextos de pluralidad de voces, nos perdamos la posibilidad de dialogar con lo expuesto. Por otro lado la falta de representación del campo del trabajo organizado en estos escenarios plurales es alarmante; tanto éste como otros encuentros relacionados pueden desarrollarse en instalaciones sindicales y no estar los laburantes representando su voz y producciones sobre problemáticas tan determinantes, sus reflexiones y acciones sobre cómo estas problemáticas inciden en su salud, su trabajo, su economía, su  cultura…

El modelo extractivo depredador supone una serie de prácticas perversas que, escondidos los métodos ilegales de los que se valen para depredar sostenidamente los territorios, legitiman con tácticas, especialmente comunicacionales, al punto que quienes trabajan en esas empresas y viven en zonas afectadas directamente, consienten la idea de progreso; por ejemplo los trabajadores de las megaminas y sus familias; y lo que es peor aún, quienes son víctimas directas de afecciones asociadas con la actividad megaextractiva, en forma de enfermedad, pobreza, despojo de tierras, etc, como los habitantes de Jáchal, provincia de San Juan, que llevan un año y medio sosteniendo una carpa frente al municipio producto de los repetidos derrames de cianuro por parte de la Mina Veladero y se ven obligados a demostrar que son víctimas y qué alcance tienen los daños, para evaluar una eventual medida. Estos penosos peregrinajes tienen un estratégico y burocrático recorrido, laboratorios que hacen muestras, profesionales especializados que ponen sus firmas, académicos que analizan y evalúan, funcionarios que ejecutan o dejan de ejecutar… mientras tanto las empresas depredan, enferman y ganan dinero.

Esto determina una distancia entre la esfera de circulación del poder y la esfera de circulación de las problemáticas. En el caso Monsanto, fue necesario primero la mediación de médicos de pueblos fumigados, el Barrio Ituzaingó Anexo en la provincia de Córdoba protagonizaba una solitaria denuncia sostenida a grito pelado, las Madres de Ituzaingó denunciaban que se morían las personas, que se morían sus niños por el envenenamiento producido por Monsanto. Una pelea terriblemente desigual desde una población atravesada por la enfermedad y la desesperación contra un imperio criminal avalado por las políticas de Estado; solo la participación comprometida y organizada de profesionales de la salud y científicos con otras organizaciones en lucha en muchos otros lugares del mundo gestó una instancia de tribunal intercontinental que recientemente obtuvo un fallo en la Haya donde la empresa Monsanto fue hallada culpable de Ecocidio.  Desde que las Madres de Ituzaingó Anexo comenzaron con las denuncias, al momento del fallo, pasaron 15 años de lucha y se sojizó todo lo que podía sojizarse en Argentina según lo proyectado en el tratado IIRSA , claro está, en cada territorio sojizado poblaciones, aire, agua, suelo, cultura y trabajo depredados y enfermos.

Lo mismo para el caso de las subestaciones que alimentan de electricidad las megaciudades crecientes, o las problemáticas producto de represas hidroeléctricas, o las producidas por la extracción de combustibles no convencionales (fracking)… un combo megadestructivo funcionando simultáneamente, sin descanso, día tras día por años y años.

Con este marco de análisis empezamos la conversación con Guillermo Folguera reflexionando sobre la relación entre el campo del trabajo en lucha y el rol de la ciencia, qué puede establecerse y qué no está pudiendo establecerse

Compartimos sus reflexiones

Creo que hay dos cosas, una es por parte de aquéllos actores que están desarrollando la actividad científica, organizaciones como JCP (Jóvenes Científicos Precarizados) han puesto mucho esfuerzo, también ATE (Asociación de Trabajadores del Estado), en la reivindicación del científico como trabajador, o el becario como trabajador; el científico está claro que la imagen de sí mismo no es como un productor de algo, un trabajador de algo, en el mejor de los casos un espejo de la realidad.

Pero no es el único punto que para mí es importantísimo,  cuando se asume la neutralidad ética y política de la actividad científica y se plantea que la ciencia y la tecnología no es algo en si misma sino que depende de cómo se la use, creo que se ve el puente con política científica, cómo la elección de determinados saberes o la elección de determinadas tecnologías genera consecuencias sobre la práctica de trabajadores.

La instauración del modelo sojero producto de la actividad científica, tenía previsto el vaciamiento de la figura del trabajador rural y por ende de los pueblos; solo podía ser contemplado a partir de un proyecto de un transgénico a gran escala reproduciendo modelos como el norteamericano con alta tecnologización y baja mano de obra; entonces, en los dos sentidos me parece importantísimo reivindicar la figura del trabajador, el científico como trabajador y las consecuencias de aquellas elecciones desarrolladas por la ciencia y la tecnología sobre trabajadores, que pone en primer lugar cómo las políticas científicas inciden directamente en el repensar cotidiano del trabajador, y el trabajador. Ahí tenemos un desafío, no estamos logrando que se vea ese vínculo. En el mejor de los casos aparece el científico como trabajador, el becario como trabajador, pero cómo incide el proyecto Pampa Azul en el pequeño pesquero por ejemplo, no está ni contemplado. Cómo incidió el modelo agrario basado en paquete tecnológico de la soja sobre la dinámica rural de los trabajadores rurales?

En uno de los curso que doy, en Madryn, el último día discutíamos ciencia y ética, y ese día uno de los chicos medio que se quebró y contó que él estaba haciendo un muestreo en diferentes muelles, creo que hay cinco muelles en Madryn, y uno de los muelles es exclusivo de ALUAR, no sé cómo se enteró ALUAR pero le ofreció bancarle un viaje al pibe para que analice su muestra, creo que en Brasil, si y solo si sacaba el punto de muestreo de su muelle, porque estaba estudiando la contaminación por la pintura de los barcos, y accedieron. Clarísimo. Cuando me puse a averiguar un poco de ALUAR, el poder que obviamente tenía dentro de la comunidad de Madryn, me contaban que la gente que trabaja en la empresa se jubila antes, con una muy buena jubilación, y todos saben que tienen cáncer de determinado tipo a determinada edad, imaginate como se conecta, no? Cómo se conecta la discusión en torno de política científica, temas ambientales, derecho de los trabajadores con un big brother como ALUAR en relación con una ciudad… no sé, esos son los nexos que encuentro.

Los territorios fuértemente atravesados por los síntomas de un modelo depredador que arrolla desde los conceptos hasta los cuerpos; modos de organización rural, indígena o urbana con diálogos rotos y tantos fragmentos como el sistema pueda generar. Invisibilizar y silenciar parece ser una tarea sencilla, las voces están transferidas a la academia, a los medios, a la política… maridar el trabajo intelectual con la puesta del cuerpo podría generar una transformación que tuerza estos destinos de reproducción y perpetuidad del daño?

Para generar una transformación la problemática no tiene que estar determinada de manera externa, el otorgamiento de la voz no surge por un dador externo, surge porque la problemática está determinada por esas voces, es el origen de todo este recorrido alternativo

Eso es lo que estamos proponiendo, en la política, la problemática es claramente el tema del trabajo. Es cómo vive, trabaja, come, hace el amor, muere la gente de determinado lugar; es ahí el origen y entonces sí, la interpelación de determinados actores y determinadas voces y determinados saberes vinculados con una problemática que no tiene una predeterminación.

A la hora de entender la relación ciencia y tecnología y problemáticas sociales y ambientales, se presentan como dos voces. Yo reconozco que hay por lo menos tres, y esa tercera me parece muy nociva por la omisión.

Planteo una primera posición que es la canónica de ciencia empresarial; una tercera posición que es crítica, por decirlo de alguna manera, y tiene que ver con la recuperación de los fines ético-políticos como una discusión por dar, recuperar el para qué se hacen determinadas cuestiones. Pero hay un tipo de ciencia intermedio, que es un tipo de ciencia neutra, que omite las valoraciones, omite cualquier reflexión de tipo ético-política y por supuesto, no se visualiza como trabajador. Se saca directamente del panorama y recupera lo peor de la ciencia positivista de la segunda mitad del siglo XIX

A mí me parece muy interesante para entender el estado actual y también entender porqué las cosas que estamos intentando no prosperan.

El primer tipo de ciencia, un tipo de ciencia empresarial, tiene un carácter global y en Argentina tiene una instauración y una materialización institucional a partir del Ministerio de Ciencia y Tecnología, una lógica con base capitalista neoliberal que busca instaurar sujetos de corte empresarial, también científicos de corte empresarial con noción de innovación, y como lógica de relaciones humanas la competencia y el lugar de consumidores. Tiene como instituciones integrantes, instituciones como INTA donde logró prevalecer; facultades, en el caso de la UBA, como agronomía o económicas fueron tomadas rápidamente y hay otras facultades que tienen mixturas.

La figura del científico empresarial frustra hasta a quienes lo están consolidando en Argentina por cómo prevalece el científico marco descriptor del universo, aséptico, etc, el segundo tipo de actor científico

Para entenderlo en término de trabajadores y de masa crítica, son el grueso de la comunidad científica argentina, el grueso no son los científicos empresarios. Ocupan lugares de decisión, tienen sus propias lógicas, tienen inercia, hay instituciones que posiblemente no tengan prevalencia ahí, INTA no lo tiene, Facultad de Economía no lo tiene, pero mi percepción de todos estos años es que siguen teniendo un poder muy grande, a diferencia de otros lugares, por ejemplo EEUU.

Pero me importa mucho por algo que se relaciona con lo anterior que es, ese científico frente a la pregunta de cómo aborda las problemáticas sociales o ambientales hace dos cosas, o dice que no le interesan, o lo que pasa en la mayoría de los casos, dicen que lo que él hace le genera un bienestar a la sociedad y a la naturaleza, lo que él ya hace por naturaleza le va a generar bienestar, por ejemplo informándole los grados de contaminación.

Desde mi perspectiva, identifica lo que hace en laboratorio un científico y las problemáticas sociales y ambientales que viven efectivamente las comunidades en sus lugares. Y para mí eso tiene consecuencias nefastas: silencian a las comunidades, vuelve las discusiones en torno a las problemáticas en temas de expertos, y genera dicotomías maniqueas como ciencia buena, ciencia mala; ciencia buena es aquél que me está diciendo lo que a mí me sirve y ciencia mala es el que no, entonces empezás a generar lógicas como que los de Monsanto están todos pagos, y pasa que además de que están todos pagos publican revistas de primer nivel posiblemente mejor que las de esos científicos académicos neutros asépticos. Y qué es la ciencia de todo eso? Se despoja al científico del mundo que trae pegado, y lo que me parece más grave, se silencian las voces que no son profesionales, solo puede hablar el profesional.

Discutir si hay o no glifosato es una tontería estratégica, cómo voy a discutir el glifosato si es un veneno? A mí como biólogo, qué me tienen que explicar que un veneno mata, si ya sé que mata, me lo han enseñado, y obviamente que tiene que ver con las dosis pero no voy a discutir que mata. Parte de lo que está puesto como agenda del conflicto social, no lo hemos puesto nosotros. Andrés Carrasco tenía muy claro que eso era una cuestión estratégica y a veces siento que se pierde de vista en los herederos de Andrés que no tenemos que ponernos a discutir determinadas cuestiones ni en términos estratégicos, ni ético políticos, porque es una cosa lamentable para el bienestar de nuestro pueblo; ni nos tenemos que poner a discutir en términos legales porque Argentina adscribe a la ley de medio ambiente, por tanto la carga de pruebas tiene que ser por parte de ellos (las empresas). Si yo pienso en la buena fe de ese tipo de científicos en la Argentina, de algunos no pienso ni en su buena fe, pero cuando sí, puedo pensar: saben hacer eso entonces esa es su búsqueda. Tienen miedo del no saber, tienen miedo de entender que en su discurso de saberes hay recortes muy precisos y una historicidad que tiene relaciones de poder involucradas, entonces se elimina todo eso, construyen un saber neutro, reproducen gran parte de lo de su formación académica, la idea del científico en la torre de marfil, o científico superhéroe que en nombre del saber se apodera también de la voz de los pueblos silenciados.

Por eso a mí me parece tan importante recuperar el segundo lugar, si yo creo que la dicotomía es científico empresario/científico crítico, el científico aséptico cae en tercer lugar; si yo introduzco la categoría de un tipo de persona que identifica que el saber de él, como experto, es el único que dirime el conflicto y el único que puede marcar la perfección y la solución del problema, las comunidades no tienen entonces qué decir, las relaciones de poder quedan ocultas y el científico simplemente se relaja en término de soluciones éticas individuales

CARACTERIZACIÓN DE SUJETO CIENTÍFICO PLANTEADA POR GUILLERMO FOLGUERA

Científico empresario, Luis Barañao, Ministro actual de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva

Científico crítico, Andrés Carrasco, estudió y denunció los efectos nocivos del uso de glifosato en cultivos transgénicos, ingrediente de los pesticidas Roundup de Monsanto

Científico neutro que en términos de problemática responde de dos maneras: yo no tengo nada que ver con eso, Alberto Combi, Adrián Paenza, ó, lo que yo hago sirve en tanto coincide problema y problemática, problemática social y problema científico, Daniel Marino[1] encaja bien, sabe hacer eso, sabe hacer estudios toxicológicos, los hace en el laboratorio, va hace muestreos Él enuncia que la comunidad le golpeó la puerta, que la comunidad le marcó los puntos de muestreo; a mí me genera dudas porque para que te publiquen los puntos de muestreo tienen que responder a ciertos cánones de muestreo ecológico, o está mal muestreado…

Hay un concepto que me gustó, la terminología que usa la autora son debates de hermenéuticas, lo que se da en estos debates no son debates de discurso, son debates de perspectiva, de vidas, de existencias. A mí me gusta muchísimo porque , por ejemplo en el discurso de Damián Marino, cuál es la antología que está detrás, es decir, qué tipo de vida está proponiendo? Hay cuestiones muy claras establecidas «las comunidades no pueden percibir sus propios problemas», «se necesita la figura del experto», «El científico da los lentes para que las comunidades reconozcan…» A mí me parece un espanto, si algo le quiero dotar a las generaciones futuras es que estén convencidos que ellos pueden reconocer los problemas.

Pero en la charla que da un científico como Damián Marino funciona exactamente al revés, el iba denunciando en diferentes rubros, inclusive en cuestiones tan obvias como que el río tiene glifosato, y si! si están fumigando glifosato y tenés agua que está fluyendo y se va a las napas profundas más vale que va a tener glifosato! no se necesita un estudio de eso.

Pero se combina con mi propuesta y es cómo veo al científico? Al científico lo veo como un técnico que tiene ciertos saberes, que tiene una hermenéutica atrás, tiene una serie de pre-supuestos, una vida detrás, reproduce un tipo de vida: urbana, occidental, intelectual, con ciertos acomodos respecto a cómo vive cotidianamente, no tiene que estar luchando por un sueldo para llegar a fin de mes. No estoy eliminando la figura del científico en cuanto a su utilidad, lo que estoy diciendo es, en tanto tiene esas hermenéuticas, en tanto tiene y responde a otra vida, tiene que ocupar el lugar que ocupa. Y ante un conflicto ambiental, o un conflicto social que sean convocados los científicos que tienen una visión, y esa visión que no sea la figura del experto, sino una de las voces convocantes.  Si quiere cuantificar el rio que cuantifique la cantidad de glifosato que hay, ahora, he hablado con gente que me dice «hay menos pájaros que antes» no necesito cuantificar eso, yo le creo a ese poblador que hay menos pájaros que antes. Cuando vas por toda la parte central para córdoba la cantidad de bichos que quedan aplastados en el parabrisas ya te dan una percepción…

A veces mis colegas me atacaron como que tengo una visión anticiencia, y durante el Kirchnerismo me atacaron un montón, diciendo que no era momento, que la lucha había que darla por dentro… Yo creo que la figura del científico y el tecnócrata, después de la segunda guerra mundial se volvió tan poderosa, inicialmente por cuestiones geopolíticas y de orden bélico; pero a partir de la revolución verde y con el proyecto del genoma humano cobró unos alcances y una consolidación que me parece fundamental que sea problematizada

Cómo ves las diferencias de gestión de los últimos dos Gobiernos?

Un punto que me parece importante para entender la diferencia de gestión entre Kirchnerismo y Macrismo tiene que ver con la figura del Estado.

El papel del Estado es clave en cualquier proceso neoliberal, el Estado como garante de la competencia. El neoliberalismo clásico no pide la disolución del Estado, pide un Estado muy particular, más chico, más eficiente y garante.

Me tocó vivir dos años en Chile, que tiene un Estado mucho más dado en los términos del neoliberalismo, y es para mí la muestra de qué persiguen estos tipos: un Estado pequeño hiperrepresor, hipereficiente y que hace negocios.

Pero hay diferencias sí, una de las pibas que estaba por hablar ahora en el congreso es una de las 500 trabajadoras excluidas, el Estado Macrista implica por ejemplo, un CONICET más pequeño; y eso en todas las instituciones. El ministerio de modernización se dedica a revisar y achicar el Estado. Proyectos que estaban como más de innovación, más arriesgados, les dieron de baja o los fogonearon menos; aunque algunos a mí me obligan a repensar, tengo que extrañar eso? Un proyecto de transgénicos nacionales de la UNL de Raquel Chan, que estaba ahí anunciado que Paenza renuncia, digo, es un proyecto que yo tengo que añorar? así hay varios.

La diferencia del Estado respecto a la política científica, no hay que encontrarla tanto en las lógicas, o las cosas que se hacen, sino en el riesgo empresarial asumido y el tipo de eficiencia que se persigue del Estado. Yo ahí discrepo con mis compañeros Kirchneristas porque no veo esa discontinuidad.

En términos de política científica veo una diferencia muy importante entre pibes y gente con trabajo y gente que no lo tiene, eso es abismal y claramente el proyecto de la eficiencia neoliberal que llevan estos tipos no es el proyecto k, eso es lo primero que tengo que reconocer. A poco de ganar el Macrismo me invitaron a dar una charla con compañeros del GRR  acá mismo en Rosario y eso ya lo anticipamos porque era obvio que iban a implementar un montón de despidos

Dicho eso, creo que el tema de las políticas y del Estado empresarial, como un actor más, competidor de las empresas, tiene líneas de continuidad muy claras con la compañía de abandonar proyectos donde el riesgo empresarial es alto. Por ejemplo, no competir con Monsanto en la elaboración de transgénicos, no competir con la farmacéutica en la elaboración de fármacos, no competir en la producción de satélites, o dejarle una planta nuclear a China; ahí actúan como un Estado mucho más chico, pero sigo pensando que en aquéllas cosas, al Estado lo quieren presente, garante, neoliberal, poniendo las reglas y la fuerza represiva. Lo sigo pensando, esa es mi perspectiva . Pero la ciencia empresarial se siente mucho más cómoda con Macri que con el Kirchnerismo por más que muchos de los actores continúan. El otro día estaba en Madryn y el proyecto pampa azul sigue, un proyecto a cargo de Mentaberry[2] que es el de Barañao[3]

En positivo

La buena yo la encuentro con la gente más joven, ahí es donde si soy optimista, trabajar con pibes más jóvenes.

Creo que bajaron los niveles de certeza que yo encontraba cuando empecé la academia, en la carrera de biología hace 20 años, los niveles de certeza y de discurso culto, naturalizado, etc. Claro, en algún sentido aumentaron los procesos de visibilización, no solo de problemáticas sociales y ambientales sino también del lugar que está ocupando la ciencia y la tecnología como actor activo en tres sentidos:

– como generador del problema, en muchos casos

– como silenciador de voces alternativas como lo que hablamos antes

– proponiendo soluciones a esos mismos problemas que genera

Creo que esos niveles de invisibilización han bajado y encuentro en los pibes y pibas más jóvenes un tipo de lucidez que yo no tenía a la edad de ellos.

También me parece que aumentó el nivel de destrucción, no es lo mismo el agro, no es lo mismo la minería, no es lo mismo el crecimiento de los fármacos en términos de salud mental que es impresionante; no es lo mismo la plantación de árboles para el uso de celulosa, no son los mismos los patrones de inundación en Argentina, no es la misma la tasa urbana rural que teníamos hace 20 años, no es lo mismo el deterioro alimenticio, o sea, hay un patrón de deterioro muy marcado en estos 20 años, y ahí acuerdo con qué onda el Kirchnerismo? qué tienen para festejar en las cuestiones estructurales? pero aún así si me preguntás que veo como optimista, veo generaciones más jóvenes cuya idea de autoridad está mucho más debilitada que cuando yo me formé, la autoridad en este caso del discurso científico.

Eso muchos lo ven como algo negativo, y evalúan simplemente como que no respetan nada, y no, tienen una idea del respeto diferente. Pero creo que la caída de los dioses es algo muy positivo, muy positivo. En mi vida cotidiana no siento una falta de respeto por parte de los pibes, nada más lejano; pero claro, noto que tienen un nivel de subversión y de repensar de manera estructural los problemas que… eso bien canalizado, mal canalizado…  Terminé de dar unos cursos hace unos días en la UBA y lo hablábamos con los pibes post doc (el doctorado de la filosofía y la biología), el nivel de angustia que veo en casos que no se canalizan, que no se los ayuda, que no logran encontrar ellos una solución, es altísimo. Eso no se ve, es impresionante, observo una comunidad académica de los pibes y pibas que tienen entre 25 y 35 años, con unos niveles de angustia notables, también por la caída de los semidioses

Como trabajador es una mierda, está recontraprecarizado y ganas poco; los sistemas de evaluación y de filtro son demenciales, la burocratización va aumentando a lo largo de la carrera académica, y aquellos valores que te llevaron a ser científico, rápidamente se disuelven: la originalidad, la invención, todo eso, no son cosas que la comunidad académica valore; las problemáticas sociales y ambientales, si la persona es lúcida, se da cuenta que las tiene o en el culo del mundo, o tiene que forzar su discurso para que termine redundando en un bienestar colectivo con fórceps y metiéndolo en un proyecto científico aséptico. Se genera toda una cuestión ahí, con gente que está angustiada, que no sabe qué hacer…

A qué se dedica el equipo de trabajo que dirigís?

Puede ser muy variado desde una problemática asociada a la contaminación de un río por cianuro por una pérdida, hasta los valores de cáncer en una población, o cosas mucho más difusas como los valores de depresión que tienen las mujeres en cierto momento de la vida pasando por deterioros en ciertas condiciones de vida, o de trabajo o de salud. Te lo estoy diciendo localizado porque de hecho lo es. Cuando nosotros lo abordamos y lo tenemos que recortar una de las cosas que estamos planteando es que el recorte sea justamente desde las propias voces de las comunidades locales y no de los actores científicos involucrados

Cómo se resuelve, se acercan a la comunidad?

Claro nos acercamos a la comunidad.

Como grupo de investigación y en mi caso como persona que ha militado, nos hemos focalizado en asumir que nuestro lugar conflictivo era, más que proponer soluciones a las comunidades locales o regionales, porque ellas son las que tienen que encontrar sus propias soluciones, buscar intervenir «y joder» a los grupos de poder que están actuando, que tienen en la mayor parte de los casos, el discurso y los actores científicos involucrados; entonces, tratar de salir al cruce desde ahí.

Por ejemplo, aquéllos actores científicos que están legitimando a los transgénicos a partir del discurso abstracto de la biología molecular o el poder científico, tratamos de salir al cruce. A Bayer que está justificando cierta cuestión farmacéutica a partir de los disturbios de salud mental por lo que sea y en clave de neurocientífica, tratar de entrar con el discurso. Nos estamos centrando y puntualizando mucho más en quitar los pisos de legitimidad que estos grupos buscan, que en estar ofreciendo alternativas al campo popular. Yo ahí tengo una posición muy dura respecto a lo que uno puede efectivamente proponer en tanto académico, en tanto sujeto ético político ahí tendré otras acciones, en tanto académico a lo que me quiero restringir es a salir al cruce y cortar tijeras.

Yo confío plenamente en que las comunidades tienen que encontrar las formas, reproduciendo las culturas que tienen y que no es la mía, yo sujeto urbano, trabajador del Estado, viviendo en BsAs.

No puedo sentirme «la comunidad» pero una cosa es que no sienta eso y otra que no sienta el valor de eso, eso tiene valor en tanto hay gente que le otorga valor, pero yo no soy eso y no presenta ningún problema, no tiene que ver con que no genere empatía. Tengo una huerta en el balcón y si no salen los tomates buscaré la manera de resolverlo de otro modo, no dependo de eso para vivir, no puedo fingir, no estoy a la espera de si sale cianuro por la canilla, y entiendo que es un punto delicadísimo, pero para mí es un punto fundamental, porque no puedo ser el otro y quiero respetar esa distancia. Lo que quiero es que al otro no lo jodan, ahí sí siento que puedo intervenir, porque los actores que los están jodiendo o algunos de los actores que los están jodiendo hablan el discurso en el que a mí me formaron, se mueven en instituciones compartidas con las mías, y encuentran legitimidad a partir de discursos que yo creo que puedo, o puedo intentar buscar intervenir.

En paralelo tengo mis otras funciones, pero en lo académico, ahí soy muy duro

En Alcorta, acá en Santa Fe, hablamos con gente de uno de los pueblos fumigados, yo no soy ese pueblo fumigado, y para mi esa distancia es muy importante, porque los principios que yo persigo políticamente son sobre la autodeterminación de los pueblos, siento que los académicos que se creen con el derecho a decir como tienen que vivir, los académicos y políticos de cuarta digamos, que se creen con el derecho a decir como tienen que vivir en función a ciertos criterios universales, a mi no solo que me dejan afuera, sino que siento que terminan siendo más perniciosos que positivos

Hay problemáticas que aunque sucedan en los otros y en comunidades que no nos son propias también son nuestras, el problema del glifosato, sucede en otros lados pero si te hacen a vos o a mí un análisis de sangre, claramente vos en La Plata y yo en Buenos Aires estamos comiendo glifosato, pero no funciona de la misma manera con otras problemáticas y no debería afectar que no funcione de la misma manera

Vuelvo sobre el punto anterior, mi empatía con una determinada comunidad y mi afán por contribuir o ayudar a resolver esa problemática no tiene que ver con que la percepción es la mía, lo que si no quiero ceder es… yo quiero ayudar a que lo que ellos valoran se conserve, pero no porque la percepción coincida; tengo otra experiencia parecida y diferente con pescadores artesanales en la Patagonia, estaban los pescadores artesanales y los biólogos que trabajaban impacto ambiental y gente de la gobernanza, no sabés lo que era ese triálogo, era un horror, en un encuentro que hubo en Ushuaia, yo estaba como persona académica pero el discurso del biólogo me resultaba muy ajeno también, eran ambientalistas en general, muy ecocéntricos, lo importante era básicamente la conservación por sobre todo, pero el discurso del pescador no era el mío, la forma de vida no era la mía, y es más, lo que el tipo llamaba mar no era mío, lo que decían que eran peces no era mío tampoco, yo creo que en esa tensión hay un punto muy importante, y hay una distancia que yo no la veo una distancia negativa en tanto se conserve la empatía por lo que el otro valora, pero yo no me quiero mentir, y ahí encuentro límites de mi propio trabajo, y encuentro también las propuestas que hacemos como grupo de investigación.

[1] Doctor en Ciencias Exactas, Licencado en química. Orientación Química Orgánica, participó en la misma mesa que Guillermo Folguera en el IV Congreso Madre Tierra Una Sola Salud

[2] Dr. Alejandro Mentaberry. Coordinador ejecutivo del Gabinete Científico Tecnológico

[3] José Lino Salvador Barañao Ministro de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva

Cecilia Fernández Lisso | IDEP Salud  ATE Argentina

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